Los investigadores estudiaron a casi 60 mil personas a quienes se les había diagnosticados una diabetes de tipo 2. Durante los controles médicos que se llevaron a cabo durante seis años, se recopilaron datos sobre la obesidad y la medida de la cintura de los individuos, sus hábitos alimenticios y de sueño, consumo de alcohol, de tabaco o de medicamentos.
Después de haber clasificado a los individuos como comensales rápidos, estándar o lentos, y eliminar los factores externos que pudieran haber contaminado los datos, los científicos encontraron que aquellas personas que comían a un ritmo estándar tenían un 29 por ciento más de probabilidad de ganar peso a comparación de quienes comían lentamente. Por otro lado, en los comensales de tipo rápido, ese mismo riesgo alcanzaba un 42 por ciento.
Aunque la conclusión del estudio no sugiere una causa - efecto directa, los expertos advierte que la posible influencia de estos hábitos en el peso de las personas puede deberse a que si se come rápido no se tiene tiempo de darse cuenta que ya han comido suficiente.
Al momento de llevarse a cabo el estudio no se contaban con datos sobre los hábitos de actividad física y la cantidad de comida que se ingería, lo cual obviamente pudo haber alterado el estudio. Otros datos que se consideraron para categorizar al estudio como no concluyente, fueron la información misma, la cual fue proporcionada por los pacientes y que los individuos pertenecían a un grupo étnico específico.