En los registros había un indicador de cantidades de ciertos alimentos dentro de los cuales se encontraban la lechuga, las espinacas, entre otros vegetales de hojas verdes. Durante el período del seguimiento, se hicieron pruebas cognitivas que involucraban a la memoria, velocidad en la identificación de objetos y percepción del espacio.
Quienes comían entre una a dos porciones diarias de verduras de hoja verde obtuvieron resultados equivalentes a alguien con 11 años menos. Los científicos sugieren que esto puede ser debido a los nutrientes que contienen este tipo de alimentos, los cuales retrasan el envejecimiento.
Lo primero que se le viene a la mente a quienes no les gusta consumir vegetales, pero quieren los beneficios que estos dan, es que pueden sustituirse por suplementos alimenticios. Sin embargo, los investigadores dicen que al hacer esto no se obtienen los mismos resultados. La propiedad orgánica que se encuentra en los alimentos es hasta el momento muy difícil de emular, por no decir imposible, concluyen.