En dicha pesquisa se formaron tres grupos de infantes. El primero asistía seis veces por semana a clases de artes musicales acompañados por sus padres y aun taller de medio mes dedicado a absorber información sobre artes visuales.
El segundo grupo fue asignado junto con sus padres a clases de música y el tercero a ningún tipo de lecciones. Las variables que podían afectar el estudio como la edad, raza, estatus socioeconómico, el nivel de educación de los padres y conocimiento musical previo, fueron eliminadas.
Una vez pasado el período de exposición a las artes los investigadores sometieron a los sujetos a un análisis en busca de algún cambio en las habilidades con los números, lingüísticas y de visualización e imaginación de objetos, sin embargo, no encontraron ninguna.
Los expertos aseguran que se tendrían que hacer más estudios con variables diferentes para poder confirmar esta información. De cualquier modo, las artes son beneficiosas en otros aspectos del desarrollo de un individuo; si esto ayuda a o no a desarrollar el intelecto de los niños no debe ser la prioridad.